miércoles, 5 de enero de 2011

Azul.

Este podría haber sido el segundo post de este blog. Aún no sé como no me ha dado por hablar antes de ellas. Caprichosas como ningunas, acaparan tu atención y ni cortas ni perezosas se convierten en directoras de películas que ni Walt Disney. Lo deciden todo, hasta el punto que no hay lugar para las sorpresas, para descubrir, para el paso a paso, para un ya veremos...porque antes de empezar ya quieren conocer el final. Sí, hablo de las expectativas. De esperar naranja y que después resulte ser azul, y sentirnos decepcionados, porque ellas habían decidido que lo mejor era el naranja, y adiós al azul, con lo bonito que es. De esperar sentir euforia, porque es lo que tocaría ahora, pero en lugar de euforia, encontrar dudas y miedos y lejos de aceptar que no hay dos historias iguales, decidir que si no hay euforia ahora, es que no quizás no tiene que ser, porque ahora queríamos euforia y además, resulta que no nos gusta el azul. En fin, las expectativas, que no siempre son buenas.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Sube.

Cuando suba la marea y la corriente se lleve todo lo que tiene que llevarse. Cuando suba la marea y ya no nos deje ver (sólo) el fondo. Cuando suba la marea y nos acerque un poco más al cielo. La marea, que suba y que nos cubra todo el cuerpo, y llegué a cada milímetro de nuestra piel y nos recuerde que estamos vivos, vivos! Que sentimos el frío, el calor, la alegría, la nostalgia, que temblamos de miedo, pero también de amor, que no somos de piedra, que sentimos, porque estamos vivos. Está subiendo la marea.

martes, 17 de agosto de 2010

Dos soles.

Es una gran observadora, pero siempre observa desde lejos, le gusta pasar desapercibida, así se siente más segura, forma parte de su manera de ser, de su personalidad, de su encanto. Encanto que encanta en cuanto sus ojos se cruzan con los tuyos. Sólo cuenta sus secretos en secreto, porque son suyos, porque son secretos. Abraza con hechos, con gestos y sobre todo, con miradas. Sueña con poder volar, mientras tanto vuela en sueños. De pocas palabras, las justas, las necesarias, todo lo que no dice, te lo cuentan sus dos soles.

lunes, 12 de julio de 2010

Milagros cotidianos.

Yo, mi, me, conmigo y luego, yo otra vez.
¿Qué pasa con el tú, él, ella, ellos...?
Pasa que los olvidamos.
Olvidamos ver más allá de la perspectiva que alcanza a ofrecernos nuestra mirada, más allá de nuestro ombligo, vamos.
Y con cada "yo", "es que a mi...", siempre hay un él y un ella, importantes, muy importantes.
Pluralizar la perspectiva.
Relativizar la importancia.
Aprender a querer lo que haces más que a hacer (siempre) lo que quieres.
Justo ahí está el secreto.
En, como dijo Einstein, vivir como si todo fuese un milagro, en lugar de como si nada lo fuese.